viernes, 12 de agosto de 2011

Hora de jugar a volver


Vega; Abecasis, Alayes, Maidana y Juan Manuel Díaz; Carlos Sánchez, Aguirre, Domingo y Ocampos; Domínguez y Cavenaghi, estos serán los once jugadores que el próximo martes iniciarán el camino de la redención, serán los encargados de comenzar a saldar la deuda histórica que ha contraído River.
Si bien la alineación aún no ha sido confirmada por Almeyda, es un hecho que ellos serán los soldados de Matías. Y observando a los elegidos hay un dato que no es menor: el Pelado colocará en cancha apenas dos futbolistas que fueron titulares en la traumática temporada pasada. La lectura no necesita demasiada complejidad como para comprender que la generación que carga sobre sus espaldas el ingrato antecedente de haber mandado al Millo a la B Nacional, no tendrá posibilidades de revancha. O al menos sólo un puñado de ellos podrá tenerla.
Pero mirando hacia el futuro, de ahora en adelante empezarán las especulaciones, se abrirán debates sobre si el actual es un plantel con jerarquía o no para alcanzar el ascenso que tanto anhelan en Núñez. A priori, por nombres, aunque la práctica nos viene demostrando que ya no se ganan partidos (y mucho menos campeonatos) sólo con apellidos conocidos, todo parece indicar que el material está. Ya lo dijo Almeyda "estoy conforme porque tengo dos jugadores por puesto". Hay cantidad y calidad, ahora habrá que ver si a la hora de aglutinar ese combo el entrenador y los jugadores logran una amalgama que le posibilite al Millonario contar con un equipo confiable desde lo deportivo en una competencia que larga y extenuante.
Todo director técnico tiene su estilo, y en el caso de Pelado, quien escribe sus primeros palotes en la profesión, no cuenta con antecedentes oficiales sobre qué desea de sus jugadores. Por lo pronto, en algunos puestos ha decidido apostar por jóvenes. Una de sus máximas de cabecera, la que repite en el grupo y entre sus colaboradores, es: "quien esté mejor va a jugar". Y promete cumplirla con el que sea. Consagrado o no. La primera sorpresa la han marcado los hombres que jugarán por las bandas. Lucas Ocampos, un jugador que River le compró a Quilmes mientras jugaba en inferiores, ocupará la izquierda, oficiando de una especie de nexo con los hombres de punta, en tanto que Luciano Abecasis será el encargado de ser la salida por la franja opuesta. De ellos dos dependerá en gran medida el tipo de juego que desplegará el Millo. Porque en los partidos de práctica se observó que con carrileros sin proyección River tiende a centralizar demasiado el juego.
Pero lo cierto es que el debut está ahí, a la vuelta de la esquina. Y cada jugador con el que se mantiene algún tipo de contacto asegura que ya comienzan a sentir la carga de ansiedad, que perciben el clima que se vive en todo el mundo riverplatense, que trae implícita una carga emotiva muy importante. Porque se trata de un torneo que quedará marcado en la historia. Para semejante compromiso Almeyda ya aclaró que puede jugarse bien o mal, pero nunca se puede negociar el esfuerzo. Es que sueña, como todos los hinchas, socios, jugadores o dirigentes, que su estadía en la B Nacional sea pasajera.

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