martes, 12 de julio de 2011

"Quedó en la memoria de la gente"

Norberto Alonso

Un cabezazo contundente, cuando iban 30 minutos de la etapa inicial, y un tiro libre acompañado por la cuota de suerte necesaria para descolocar a Hugo Orlando Gatti, a siete del final, sirvieron para que el Beto Alonso y River escribieran una de las páginas doradas en la historia grande del club.
Hoy se cumple un cuarto de Siglo desde aquella victoria inolvidable en La Bombonera, donde el conjunto de Núñez terminó con un jugador menos, debido a que Francisco Lamolina le mostró la tarjeta roja a Alejandro Montenegro, el lateral izquierdo del equipo millonario. Cuatro semanas antes, es decir el 9 de marzo, un 3-0 sobre Vélez consagró como campeón de la temporada 1985/86 a River, pero la frutilla del postre ocurrió el 6 de abril.
Ayer, a pocas horas de que se cumpliera un nuevo aniversario de su jornada más emblemática con la banda roja sobre el pecho, Alonso tuvo un día cargado de compromisos, ya que hoy tendrá que realizar un viaje de trabajo. El ídolo participó de varias reuniones durante el martes y el contestador de su celular quedó completamente ocupado, pero el Beto atendió a La Página Millonaria y repasó la huella que tanto él como River dejaron registrada para siempre.
-¿Qué te acordás de aquella tarde?
-Me acuerdo de todo, como si la estuviera viviendo hoy. Jugar contra Boca no se da todos los días, tampoco dar la vuelta olímpica en La Bombonera, hay que tener huevos para hacerlo. Y ese equipo tenía muchos huevos, ganó la Copa Intercontinental contra el Steaua Bucarest. Una final no se juega contra un equipo de segunda, que no confundan a la gente...
-¿Lo decís por alguien en especial?
-No voy a decirlo. ¿Quién les paga o quién les da letra a los que dicen que es más importante el segundo puesto contra la Juventus que el título frente a los rumanos? Son tipos que no entienden nada de jugar al fútbol. Ellos juegan a la pelota, no al fútbol... Ese equipo fue el primero de River en ganar la Copa Libertadores, la Intercontinental y el primero en dar la vuelta olímpica en La Boca. ¿Cuántos se animan a dar la vuelta olímpica ahí?
Alonso está enfrentado con una o varias personas vinculadas a River, pero no da pistas ni señales sobre el ámbito al que corresponde ese asunto. Destaca lo fuerte que era aquel plantel conducido por Héctor Veira en comparación con el que dirigía Ramón Díaz en 1996, cuando Alessandro Del Piero le quitó la ilusión de tocar el cielo con las manos en el Estadio Nacional de Tokio. De todas formas, el recuerdo del 6 de abril de 1986 es el principal tema en la charla con el Beto.
-¿Fue el mejor partido que tuviste con la camiseta de River?
-No fue el mejor. Quedó en la memoria de la gente por la pelota naranja y la vuelta olímpica, pero el mejor fue contra San Lorenzo, cuando regresé al Monumental (NdeR: River se impuso 2-0 y el Beto estuvo suspendido seis fechas, hasta que volvió el 3 de agoston de 1975, una jornada antes de cortar la racha de 18 años sin títulos). No quiero ser soberbio ni nada por el estilo, pero el equipo se venía cayendo a pedazos y llevaba cuatro partidos sin ganar. Metí dos goles y luego fuimos campeones.
-¿Cómo fue esa vuelta olímpica en La Boca?
-¡¿Vos sabés lo difícil que era?! ¡Lo que tiraban! A un fotógrafo le arrojaron un candado y le abrieron la ceja. Tuvimos que socorrerlo. Además, estaban los barrabravas de Boca adentro del campo de juego, como alcanzapelotas. Nadie puede decir que fue media vuelta olímpica, ¡dimos la vuelta olímpica!
-¿Ese fue el momento más lindo de tu carrera o haber ganado el Mundial en 1978?
-Yo me sentí apuñalado desde atrás en ese Mundial. Fui convocado gracias al periodismo, a la gente y algunos sectores políticos. Yo no podía estar afuera, tampoco Diego (Maradona). Sentí que hubo una traición por parte de Menotti. Es la soberbia y el capricho, pero yo no traicioné a ningún técnico. Siempre me la jugué por mis ideales.
-¿Qué representa River en tu vida?
-Es mi casa, desde los 9 años. Le di todo y gané todo. Nunca me puse la camiseta contraria porque para mí es una falta de respeto a la gente. Siempre le dije que no a Boca. Vinieron a hablarme cuando volví de Francia (NdeR: jugó en Olympique Marsella) y Armando estaba como presidente de Boca. Pero nunca me iba a poner la camiseta de Boca, ni en pedo...


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